"PALIMPSESTO"
10 ARTISTAS

1 de julio de 2021

Un lector toma el pergamino, fija la mirada y descubre que debajo de las letras que quiere leer, hay otras más tenues, casi transparentes. Se da cuenta de que existe un texto debajo del texto e intenta traerlo a la luz. Se esfuerza por descifrar sus letras como quien remueve la arena para buscar huesos en el desierto. Sigue la huella, el rastro, la sombra. Sus ojos escarban en la hoja con el anhelo de revelar el misterio de esa escritura escondida.

 

Desde el siglo VII hasta el XIII la reutilización de pergaminos fue una práctica común, Debido a la escasez de materiales y a lo complejo de su producción, se optaba por raspar su superficie de modo que el texto que yacía ahí fuera desapareciendo y cediera su lugar a uno nuevo; sin embargo, por más que se intentara su aniquilación, siempre persistía el fantasma de la primera escritura tatuada en esa fibra de piel animal. Hallar un palimpsesto asombra no solo por ser este la materia donde lenguas de diferentes tiempos coexisten en el espacio, sino también porque parece afirmar que la página en blanco-esa idea que causa pánico tanto como veneración- en realidad no existe. Un palimpsesto es una metáfora y una afrenta; es la daga fría que desangra el cuerpo de ese creador casi divino cuyo genio pretende crear siempre desde la novedad absoluta.

 

Para algunos develar las genealogías resulta sospechoso, porque se ha visto a lo nuevo con una reverencia que lo identifica con la originalidad auténtica. Hacer una segunda escritura con la primera escritura de una obra es, en efecto, abrir el camino a márgenes imprevisibles, suscitar el juego infinito de los espejos, y es este desvío -donde la autoria ya no está vinculada genéticamente a un solo creador lo que suscita el recelo. Sin embargo, el pastiche, la cita, la intertextualidad, han sido desde siempre elementos constitutivos del arte. Los collages visuales. sonoros y textuales, que por siglos fueron tradiciones fugaces, por ejemplo, se tornaron incendiariamente fundamentales para una serie de movimientos en el siglo XX: futurismo, cubismo, dadá, música concreta, situacionismo, arte pop y apropiacionismo.

 

En esta ocasión, NN Galería ha convocado a diez artistas cuya propuesta estética es muy diferente entre si -Apolo Cacho. Inari Reséndiz, Jaime Eli Levin, Linda Kocher, Lissette Jiménez, Migotas, Natsumi Baba, Raúl Herrera, Rosita Relámpago y Santiago Rojo- a participar en una dinámica experimental de trabajo donde cada uno crearía una pieza a partir de la obra de otro de los participantes, elegido al azar. El resultado es esta reunión de veinticuatro piezas que mezclan técnicas, lenguajes y procesos, fruto de la conversación colaborativa, y que evidencian que en el proceso de producción artística hallar la voz personal, paradójicamente, no es solo vaciarse y purificarse de las palabras de otros, sino adoptar y acoger filiaciones, comunidades y discursos. Hacer traducciones, tejer puentes. Hablar con lenguas prestadas. Intervenir la materia, descolocarse y reinterpretar al otro. Decidir que la inspiración puede definirse como el hecho de inhalar el recuerdo de un acto vivido por alguien más.

 

Palimpsesto declara que la invención no consiste en crear algo de la nada sino a partir del caos, donde el creador se instala ante el infinito y la proliferación acumulada. Resolverse a tomar las palabras leídas y trasladarlas a otro espacio es aceptar las posibilidades del pasado en el presente vivo. Porque entonces, el punto de partida de la creación no sería el oscuro vacío de un silencio muerto, sino una selva exuberante de signos, sonidos, imágenes, texturas y voces, donde el artista se encuentra deliciosamente perdido.



 

Patricia Salinas y Alberto Ambrosio