"BIXHIA"
ANA HERNÁNDEZ

30 de octubre - 22 de enero  2021

La memoria de Ana Hernández es una moneda de oro que alumbra su infancia, recrea a su abuela que encarna a todas las mujeres de su casa, sostiene la imagen de un enorme pez con cuerpo de serpiente y fauces de saurio, ella gira, gira con el esqueleto de madera, diez ojos, todos los rostros se juntan y la miran en la plaza de Tehuantepec, baila el sonbenda bixhia "son del pescado", la danza que solo la ejecutan los hombres para recordar el mito de cómo pescaron a un pez escurridizo, pero que en esta  propuesta creativa de Ana, es la danza de las mujeres; sus enaguas y refajos van y vienen, son como atarrayas que se despliegan en un mar nocturno, por momentos pareciera que volaran, como un águila que mira hacia el norte y bebe el viento. 

 

Con sus 75 obras Ana Hernández revive desde el arte el viejo mito del pez atrapado ¿será el pez espada o el pez sierra? ¿o será el Pichijlla peo?, la mujer pez luna, la mujer pez serpiente, la vieja diosa madre, la primera tierra labrada, la que encarna el primer día del calendario ritual de la gente nube, divinidad que engendra al sol, monstruo marino, tierra y mar que sustenta la vida; principio y origen; viento del amanecer; luz que se enciende• es el día que abre su boca, como una joven ruaa xhia que pega una carcajada ante la vida, y se tiende en el horizonte, como el lagarto en la playa salina de la laguna superior bichia"

 

En estas obras de Ana Hernández hay un comienzo, que en zapoteco es ruzulu. Ruzu colocar o parar' y lu 'cara u ojo. Es colocar el ojo en el universo de las mujeres. El ojo, el gran comedor de imágenes, biyaana' lulu' "dale de comer a tus ojos' decimos para indicar: percibe la realidad, como lo hace Ana con sus obras, con la que vuelve palpable y tangible la palabra, los mitos de la creación tienen textura, trama, urdimbre, estructura, huelen a hilo recién teñido, saben a mar. En cada puntada se asoma el destello de una cultura, es "la palabra que se hace línea, dibujo, representación del recuerdo"

 

Dice Derrida, que escribir es un modo de habitar, y para Ana esta escritura es de imágenes elaboradas en los telares de cintura, en la fragua del orfebre que arranca formas de peces, camarones y caracolas, el mito, es un hilo de cáñamo que conduce a la comunalidad. Ana borda los recuerdos y la identidad, imágenes significativas de la familia, la abuela capitana que sostiene las banderas rojas, la que ata lazos de amistad porque tiene un sentimiento hacia una persona y le dice, " quiero que seas mi comadre y prendas la vela por mi nieta, la que lleva un cinto rojo en la cabeza, para que la luna no coma su memoria y nos recuerde cuando tamice nuestras imágenes con ceniza y tine, tal como lo hicieron las viejas bordadoras cuando sembraban flores y hojas sobre el terciopelo negro y teja su palabra sobre los lienzos y nos lleve siempre en las puntadas de sus huipiles, porque somos las alhajas de la memoria de la gente nube somos el oro que no se llevaron" 

 

En la palma de la mano de Ana florece un libro de imágenes familiares, mismas que podrán ser apreciadas en la Galeria NN, en el Barrio de Jalatlaco, como parte de un festival llamado"hacer noche" o volvernos noche.

 

Víctor Cata.

Octubre 2021